Bebiendo mi propio final

 

 

tomo un sorbo...

por mi boca resbalan todas las palabras que debería decirte..

           se hunden visbiceando vivóreas..

                en la oscuridad de un mar negro con tres cucharadas de azúcar.

 

La liquidez y la sed de mantenerme despierta,

logró siempre frenar los impulsos suicidas

de confesarte el crimen perfecto que queria cometer...

 

una y mil veces mas....

soy el asesino mas terrible

                          y el amante mas urgente.

Tendré esta vez que callar aún cuando

me preguntes mis propias pregúntas...

¿Será posible que esta espesura nos

convierta en gárgolas etéreas?

 

Tomo otro sorbo....

siento la presión de tus almendras lumínicas..

esperando que las mire y retenga el instante para siempre...

........... sonries........................

Y siento en mi entidad la velocidad

de una carrera a muerte.. el vértigo de caer y caer

en un hueco sin final.. (pero si pudiendo ver el fondo).

 

El sabor de tus besos.... regresan con cada sorbo...

la necesidad de estar cada vez mas cerca..

saboreando el calor..

la amargura..

la dulzura.....

el seco gusto del final.. la borrascoza resignacion de que ya no haya...

y luego cayendo en lo mismo contigo...

en el mismo orden.. con el mismo fin..

 

cuando veo tu espalda al irte...

me deshago en mi propio envase..

me desarmo aunque el rompecabezas ya no exista...

me descubro deseando no detener el tiempo

...................................................sino a la gente.

 

Lara Magdalena Castillo

 


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