Una rosa se abrió
En medio de tu pecho,
Escarlata el color,
Como la sangre pura.
Su corola estalló
Por culpa del olvido,
Para llorar después
Su grito de amargura.
Si no supimos ver,
Con cruel indiferencia,
Los sueños que
Una vez
Formaron tu equipaje,
Los ideales de patria
Que armaron tu coraje,
O la gran humanidad
Prendida entre tus ojos.
Perdónanos , verás,
Es que somos pequeños,
No alcanzamos jamás
El vuelo de tu altura
Y las mezquinas manos
No se atrevieron
Nunca
A elevarse hacia
El cielo.
Hoy que no estás aquí
El dolor permanece
Como lanza
En el pecho,
Y también esa flor
Se desangra por
Dentro.
Tu ya libre del mal,
Iniciaste tu
Vuelo,
Más liviano el andar
Sin la vana esperanza
Ni el dolor de La
Herida.
No te habrá de olvidar
Quien te debe
La vida.
Tu sendero de luz
Tocará el firmamento
Y la brisa traerá,
Como en una elegía,
Tu recuerdo, tu voz,
Y el aroma de esa flor
En tu pecho prendida.