Marcos Paz
                                                                        Pueblo del Arbol  

Columnas de Opinión
por Hugo Presman

DESPUÉS DEL 23 DE OCTUBRE

                                                                           Por Hugo Presman

 

Candidatos irritados, gobierno exagerando su triunfo, oposición sobreestimando el éxito de la nueva esperanza blanca, escépticos sabelotodos que proyectan su nihilismo en las cifras de los que no votan, lo hacen en blanco o impugnan su voto. Gobernador sureño que gobierna una provincia con recursos petroleros y población equivalente a un par de canchas de fútbol que cubre la capital con su foto el día siguiente, como candidato presidencial para el 2007. Números para avalar una posición. Los mismos números observados desde otro ángulo para justificar lo contrario.

Observadores, analistas, encuestólogos, candidatos, votantes, periodistas deberían recordar lo que recomendaba el filósofo Baruj Spinoza: “En política no se debe reír ni llorar; solo comprender”

PRIMERA CONCLUSIONES PROVISORIAS  

Los dos principales ganadores cuyos triunfos serán relativizados en el análisis posterior son Néstor Kirchner y Mauricio Macri. Otros triunfadores, con menor proyección son Hermes Binner, Jorge Sobisch, Adolfo Rodríguez Saá y Ángel Rozas. Los grandes derrotados: el duhaldismo, Carlos Menem, Patricia Bullrich, Abelardo Patti, el conglomerado de siglas que conforma la izquierda bullanguera, el radicalismo, Ricardo López Murphy.

Una derrotada cuyo fracaso se ha sobredimensionado es el de Elisa Carrió.

NÉSTOR KIRCHNER

Llegó al  gobierno con aproximadamente un 6% de votos propios y con un 16% aportado por el duhaldismo que le permitieron acceder a un  total del 22% el 27 de abril del 2003. La huída de Carlos Menem le impidió consolidar un abrumador triunfo en el ballottage. Durante el primer año de gobierno sintonizó el discurso y algunos  hechos significativos conforme al cambio del escenario político producido a partir del 19 y 20 de diciembre del 2001. Durante el segundo año el lenguaje siguió radicalizado pero los hechos empezaron a alejarse de las palabras.

El gobierno de Néstor Kirchner tiene continuidades y rupturas con la década anterior.

Su hábil manejo del poder le permitió consolidar un alto grado de popularidad careciendo del respaldo electoral, el que se propuso obtener en las primeras elecciones legislativas.

Después de algunos intentos frustrados de cooptar dirigentes para construir por afuera de la maquinaria justicialista, la experiencia denominada transversalidad, fue archivada. Nunca se propuso una nueva construcción basada en la movilización popular en respaldo de medidas de creciente progresividad. Archivado el proyecto transversal sucumbió, como era lógico, a la necesidad de asaltar al duhaldismo con metodología duhaldista.  

Con la desmesura a la que es afecto,  lanzó las elecciones legislativas como un plebiscito.

Se fijó como objetivo tomar por asalto la fortaleza de su socio. Durante meses recorrió territorio bonaerense haciendo campaña en nombre de su mujer. Una victoria aplastante coronó sus desvelos.

En Capital y Santa Fe intentó lo mismo con menor intensidad. El triunfo le fue esquivo.

Rafael Bielsa, propuesto por Alberto Fernández, pagará su derrota con un distanciamiento del Presidente y tendrá su cargo de legislador como un castigo.

El kirchnerismo, con su Frente para la Victoria emerge como la principal fuerza en todo el país, con casi 5.000.000 de votos. Su fortaleza relativa se potencia ante la falta de competidores a nivel nacional.

Sin embargo sería bueno que recuerden y apliquen en la realidad, las palabras pronunciadas por la senadora Cristina Fernández al celebrar la victoria: “En política nunca hay que creérsela, porque nadie es eterno”

Como dato ilustrativo es bueno no olvidar que mientras Cristina Fernández obtuvo el 46,01%, pero el PJ alcanzó en 1993, con un candidato como Pierri el 48,17%, en 1995 el 51,92%, o Carlos Ruckauf como candidato a gobernador en 1999 el 48,34%. Ni hablar de Eduardo Duhalde, que como candidato a gobernador en 1995 llegó al 56,59%.      

MAURICIO MACRI

En el triunfo del joven presidente de Boca, debe señalarse como sorprendente que haya ganado en la totalidad de los barrios de la Capital, con mayor diferencia en los más ricos como Belgrano – Nuñez, Barrio Norte  pero conservando la primacía en Lugano, en Barracas en Parque Patricios o en los típicos barrios de clase media como Flores y Caballito. Menos significativo, a diferencia de las afirmaciones generalizadas es el porcentaje alcanzado, 34%, tres menos que a jefe de gobierno, ni la distancia que lo separó de Carrió y Bielsa.

Su triunfo se debió a que esta vez sus adversarios fueron divididos. Resulta difícil aventurar la posibilidad de un triunfo a jefe de gobierno en la Capital si debe concurrir a una segunda vuelta.

Como méritos propios debe apuntarse una inteligente campaña publicitaria, propuesta efectistas, la mayoría falsas, pero que aún siendo verdaderas sólo podrían aplicarse desde un puesto ejecutivo y no legislativo.

Pudo observarse un intento de modernizar el discurso habitualmente brutal de la derecha argentina, que sin dejar las habituales muletillas comunes, sumó preocupaciones difíciles de creer sobre la presencia del Estado y el enarbolamiento de banderas como la educación y la salud pública.

Se ciñó inteligentemente a un libreto que evitaba críticas al gobierno y a no contestar los múltiples flancos de  su historia empresarial, con denuncias de contrabando, coimas y negocios leoninos con el Estado. Por eso mirar para adelante es PRO.   

Como ya lo habíamos adelantado en la nota pre – elecciones “Panorama desde el estribo”, el pronosticado fracaso de su socio Ricardo López Murphy, una especie de suicidio político, lo posiciona como el virtual referente de la diestra argentina. Una especie de Aznar vernáculo. Un intento del poder concentrado de gobernar prescindiendo de los intermediarios, es decir de los políticos.

Tiene una enorme limitación: por el momento no trasciende los límites de la Capital. Y se le nota la dificultad de superar su vida de ghetto, su educación en Colegio  y Universidad Privada, su  hábitat en Barrio Parque.

Sus nuevas y sorprendentes preocupaciones sociales que no descartan terminar expeditivamente con piqueteros y cartoneros puede quedar reflejada en una vieja parábola judía. La relata la escritora Claudia Piñeiro: “…Una vez un hombre muy rico fue a pedirle consejo a un rabino. El religioso lo tomó de la mano lo acercó a la ventana y le dijo: “ Mira”. El rico miró por la ventana a la calle. El rabino le preguntó ¿Qué ves? El hombre le respondió: “ Veo gente”. El rabino volvió a tomarlo de la mano y lo llevó ante un espejo: “ Mira ¿ Qué ves ahora? El rico respondió: “Ahora me veo yo”. El rabino le contestó: ¿Entiendes? En la ventana hay vidrio y en el espejo hay vidrio. Pero el vidrio del espejo tiene un poco de plata, uno deja de ver gente y comienza a verse solo a si mismo”

BINNER-SOBISCH- RODRIGUEZ SAÁ- ROZAS 

Hermes Binner es una variante de Tabaré Vázquez con un tenue socialismo y que basa su prestigio en la honestidad y eficiencia de su gestión. Parece más inclinado a diputar la gobernación de Santa Fe que a intentar la aventura nacional. Posiblemente termine eligiendo alguna forma de alianza con el Frente de la Victoria. Una coalición con Carrió, parece más lejana, al haberse separado claramente de ella después de las elecciones.

Jorge Sobisch proviene como Néstor Kirchner de una provincia con petróleo y cuenta con dinero y ganas de competir en el 2007. Es posible que termine haciendo frente con Macri, si no priman los intereses individuales. Lo que Sobisch debería reflexionar, si pretende imitar el acceso a la presidencia de Kirchner, que sólo circunstancias históricas muy particulares, fundamentalmente la falta de candidatos por parte de Duhalde para derrotar a Menem pudo producir el milagro del acceso del actual presidente a Balcarce 50.

Adolfo Rodríguez Saá, que no ha dejado error por cometer desde la renuncia a su brevísima presidencia, en especial su alianza con Menem,  ha podido superar el abrazo mortal del riojano y ha obtenido un abrumador triunfo en su provincia. Puede llegar a esbozar una línea alternativa de oposición a Kirchner dentro de la incierta perspectiva partidaria.

Ángel Rozas es el único referente radical con una pequeña proyección nacional, afianzó su dominio en el Chaco.

EL DUHALDISMO            

Emerge como el principal derrotado y con un futuro más que incierto. La derrota en Lomas de Zamora (43,4 a 23,7) Lanús (48 a 18) Avellaneda (43 a 17) muestra la magnitud de la paliza.    

A pesar de todo, su caudal cercano al 20% es una buena base de sustentación, salvo en el justicialismo partido caracterizado por una profunda lealtad a los ganadores. Es posible, como es tradicional, que ahora se produzca la diáspora duhaldista. El cansancio de una maquinaria perpetuada en el tiempo, junto a la caja usada por Kirchner, arrasó con el ex presidente y  su esposa. Es probable, que en primera instancia, se atrinchere en las posiciones legislativas. Su coincidencia futura con Macri parece aún arriesgada. Mucho más aventurado es el respaldo electoral a candidatos digitados como Daniel Scioli o Roberto Lavagna. Su histórica carencia de proyección nacional, la falta de figuras presentables llevó siempre a ser dependiente, a nivel país, de referentes cercanos pero no propios.  

Siendo uno de los pocos que concluyó la presidencia en mejores condiciones de prestigio que cuando accedió a la misma, no recordó en su momento como es tradicional en las primeras figuras de la política argentina que “En política nunca hay que creérsela, porque nadie es eterno”

CARLOS MENEM

Sucedió lo increíble. Parece de ciencia ficción política que Carlos Menem haya perdido en su propia provincia. Es un castigo largamente merecido a nivel nacional, pero desde una perspectiva histórica habla de la volubilidad de la sociedad argentina. El hombre que hacía milagros, el presidente que designó  a Carlos Reutemann y Palito Ortega y los convirtió en ganadores, el que ganó la Capital con Erman González en 1993, el dos veces presidente, el que salió primero en las elecciones del 27 de abril del 2003, hoy pierde en el departamento de Castro Barros en donde se encuentra Anillaco, donde también perdió su dudoso invicto. Un ultramenemista fiel a su jefe, Jorge Castro, ironizó después de la derrota: “A Carlos Menem los riojanos le deben hacer dos monumentos: uno por lo que le dio durante sus presidencias y otro por lo que les tuvo que dar Kirchner para  derrotarlo ahora”

PATRICIA BULLRICH – ABELARDO PATTI  

La concentración del voto de derecha a favor de Mauricio Macri arrasó con las pretensiones de la saltimbanqui Patricia Bullrich poniéndole una piedra muy pesada a su futuro como candidata. Seguramente tendrá que buscar algún frente que le permita sobrevivir.

Abelardo Patti en alianza con Chiche Duhalde disminuyó a la mitad su caudal electoral, reduciéndose a un 5%. El candidato eléctrico, menemista confeso, un icono que muestra los aspectos más desagradables de nuestra sociedad, se lamento a posteriori de no haber hecho la coalición con López Murphy. Ante esta muestra de versatilidad en materia de ubicación, puede deducirse que da lo mismo estar juntos que amontonados. 

LOS PARTIDOS DE IZQUIERDA

Parten en su casi totalidad de la no superación del pecado original que es su falta de comprensión del peronismo. Poseedores de un dogma cerrado y hermético, sus grandes slogans naufragan cuando tienen que bajarlos a la realidad concreta. Sus tendencias a reemplazar la realidad por los deseos, a confundir las convulsiones sociales con las condiciones prerrevolucionarias, a dirimir cuestiones de consorcios con invocaciones al antiimperialismo y al Fondo Monetario Internacional terminan conspirando contra las mejores intenciones. Su propensión a descartar los matices y a considerar que el único camino a recorrer es el que proponen, terminan acercándolos a una secta religiosa.  

El esfuerzo gigantesco de sus militantes, su desprendimiento y espíritu de lucha quedan esterilizados en debates banales, en egoísmos mezquinos de dirigentes, en fragmentaciones por ubicaciones en listas.

A casi cuatro años del 19 y 20 de diciembre, estas elecciones legislativas, las más propicias para los buenos desempeños, han sido una catástrofe. Han perdido todo lo que habían ganado en estos cuatro años.

EL RADICALISMO

Un partido que se encamina de elección en elección hacia el descenso, es la segunda fuerza nacional. Posee una sobre representación legislativa herencia de épocas más prosperas. Varios de sus gobernadores están siendo cooptados por el gobierno.

El segundo partido nacional obtuvo en su  tradicional bastión, la Capital Federal el 2% de los votos. En 1983, cuando triunfó Alfonsín había obtenido en la ciudad - puerto el 63%

En Provincia de Buenos Aires llegó al 8,2%. En Córdoba, con larga tradición radical su caudal electoral se estrechó al 18%.

Carente de referentes nacionales, es una confederación de partidos provinciales con una dirigencia obtusa empeñada en enterrar el más antiguo de los partidos políticos argentinos.

ELISA CARRIÓ

Las encuestas favorables que durante buena parte de la campaña acompañaron a Carrió, fueron las que a la hora de la verdad oscurecieron desproporcionadamente el comportamiento general del ARI. Con recursos escasos y en pocos años, su partido se ha ubicado como el tercero a nivel nacional. Una distribución de fuerzas precarias pero creciente, con algunos incrementos importantes en varias provincias y en especial en Buenos Aires, deberían ser elementos a analizar a la hora de evaluar la dolorosa derrota en Capital.

Elisa Carrió adolece de muchos de los defectos atribuibles a esa denominación chirle y endeble conocida como progresismo. Dificultades en la construcción, autoritarismo en las relaciones internas propia de los dueños de partido, una pretendida pureza religiosa traducida en un contrato moral que termina paradojalmente lejos del gobierno y de Binner y cerca de Mauricio Macri, teniendo como laderos a dos conservadores como Gutiérrez y Olivera. En una forma extraña de delimitar campos, fue más dura con Binner y el gobierno que con Macri.

Su progresismo tropieza con debilidades llamativas como pedir la disminución de las retenciones al campo, la defensa de la empresa Suez, o juicios sobre Hugo Chávez, de un tenor parecido a los que perpetraban los gorilas en 1955.

El error garrafal de su campaña es no haber diferenciado con mucha mayor nitidez las diferencias entre Kirchner y Menem. La falta de matices la emparienta en ese aspecto a las sectas de izquierda.

Perdió la calma cuando fue objeto de una operación electoral montada o catapultada por el gobierno. 

El enojo posterior a las elecciones, revela una dificultad acentuada hacia la autocrítica.

Como dice Sandra Russo: “…mientras elija explicar su performance echándoles las culpa, otra vez, a los demás a esta altura a nadie se le escapa que hay en ella y en sus demonizaciones un desajuste, una presbicia que le impide leer la realidad empáticamente  con sus posibles votantes. No es miopía sino presbicia, porque los tiene cerca y los enfoca mal”      

CONCURRENCIA ELECTORAL

Contra los primeros pronósticos optimistas de los que se hizo eco superlativo Cristina Fernández, acerca que se había incrementado considerablemente la concurrencia del electorado, las cifras posteriores extraoficiales desmintieron esta aseveración. Los votos en blanco ascendieron al 9% y los que no concurrieron a votar el 29%, en la mayor proporción jóvenes. Es lógico que el vaciamiento de la política de las últimas décadas haya disminuido en forma creciente la asistencia a votar.  Sin descuidar estos datos, no puede deducirse automáticamente como hacen algunos nihilistas o aquellos que con mayor o menor versación consideran a la realidad un desierto político deplorable sin matices, que esa masa profundamente heterogénea constituye una fuerza política. Así como quince millones de pobres no representan por si el partido político de los pobres, las fetas de jamón, los Clementes, el voto en blanco sin coordinación política, padrones con serias falencias,  la abstinencia electoral de una magnitud difusa ( siempre hay como mínimo un piso del 15%) es la exteriorización de un malestar pero no una propuesta.   

QUE SE VAYAN TODOS

La conmoción que concluyó con Fernando de la Rúa saliendo por los techos de la casa de gobierno tuvo una consigna que la identificó: “Que se vayan todos”

Slogan de imposible cumplimiento, porque no hay proceso social que no se construya con buena parte de lo viejo, sin embargo se está cumpliendo con la jubilación de las figuras emblemáticas de las últimas décadas.

En medio de la letanía generalizada de “ que volvieron todos” se pasa por alto que Domingo Cavallo que apenas ayer, en marzo del 2001, contaba con el 70% de apoyo en la opinión pública tuvo ahora que bajarse de la candidatura a diputado porque no alcanzaba al 1%. Y hasta le discutieron la jefatura del partido que creó.

Carlos Menem que hace diez años ganaba con más del 50% de los votos hoy no puede ganar ni en su provincia ni en su departamento. Raúl Ricardo Alfonsín acaba de renunciar a postularse a la presidencia de su partido. Fernando de la Rúa no puede presentarse ni a las elecciones de un club de fútbol como Villa Dálmine. Eduardo Duhalde está herido gravemente. Patricia Bullrich adolece del mismo mal. Álvaro Alsogaray se murió. Carlos Maestro, ex gobernador de Chubut anunció su retiro de la política. Carlos “Chacho” Álvarez se recicló en analista político. Graciela Fernández Meijide está jubilada de la política.

El bussismo quedó cuarto en Tucumán con apenas el 6,5% de los votos. Luis Barrionuevo ingresa penosamente como su mentor riojano de quién se calificó en su momento de recontra alcahuete.

Las Asambleas Barriales que se presentaron como partido en la Capital sacaron 3000 votos.

El Partido Federal Autónomo, que tenía como referente Fernando Vaca Narvaja, figura sobreviviente de la guerrilla de los setenta, reunió 1.500 votos. No le fue mejor al ex jefe guerrillero del PRT – ERP que con su partido Poder Autónomo no superó el 0,07%.

Raúl Castells y Nina Pelozo apenas llegaron al 0,28% de los votos bonaerenses.  

Sobre el escenario político más iluminado, el huracán tardío de diciembre del 2001 abate a los actores y protagonistas políticos principales del drama argentino.

El poder económico concentrado, que mueve los hilos detrás del escenario, no está alcanzado por el “Que se vayan todos”. Sólo algún acto de canibalismo en el escenario mercado, puede concluir con la trayectoria de algunos de ellos.

La sociedad argentina es heterogénea y con claro oscuros profundos. Los análisis superficiales prescinden de ésta  complejidad. Es entonces que la realidad se toma venganza. Observadores, analistas, candidatos, votantes, periodistas se enojan entonces con la realidad y no con sus análisis 

TRITURACIÓN DEL SISTEMA DE REPRESENTACIÓN

Poseer el gobierno, es como jugar de local en el fútbol: en 20 de los 24 distritos ganaron los que lo detentan.

El Frente para la Victoria es un sello que carece de afiliados y es la principal fuerza política del país. Según Felipe Solá, un sobreviviente eterno, que alguna vez afirmo que el secreto era hacerse el boludo, sostiene que el justicialismo debe ser uno de los integrantes del Frente.

El peronismo que no puede ir a internas porque convalidaría la fragmentación, hace internas nacionales que juntando todos los pedazos alcanza sus mejores registros históricos.

El radicalismo, como segunda fuerza, promedia para su desaparición.

Los distintos enclaves de derecha carecen de proyección nacional.

La izquierda tiene militantes pero no votantes.

La elección no ha resultado un plebiscito ni un cheque en blanco.

Parodiando a Perón, Néstor Kirchner podría afirmar: “No es que nosotros somos demasiados fuertes, es que los opositores son extremadamente débiles”

DESPUÉS DEL 23 DE OCTUBRE

Superada exitosamente la etapa electoral, con las limitaciones señaladas, cabe preguntarse para que se utilizará el mayor poder obtenido. ¿Se darán los pasos necesarios para esbozar el modelo planteado de capitalismo nacional? ¿Se buscará cambiar el sistema impositivo, el control aduanero, el sistema financiero? ¿Se diseñará un modelo industrial? ¿Se reconstruirá el Estado para sustituir una burguesía nacional casi inexistente? Es obvio que sin burguesía nacional y sin Estado, todo intento de capitalismo nacional es un absurdo.

¿Se ejecutará un real plan de obras públicas? ¿Se pondrá en marcha los ferrocarriles con las inversiones necesarias? ¿Se efectuará una imprescindible redistribución de ingresos?

¿Se reconstruirá la educación y la salud? ¿Se incentivará la investigación y la ciencia?   ¿Se intentará revertir la tendencia al monocultivo sojero? ¿Se movilizará a la sociedad para terminar con el crimen del hambre y la indigencia? ¿Se intentará seducir a los capitales evadidos por los argentinos, equivalentes a la deuda externa?

¿ Se encargará de ir ahora contra muchos de los socios ex - duhaldistas, incompatibles con la posibilidad de desenvolver una nueva política?  

Todas medidas imprescindibles para ir construyendo una estructura que no dependa exclusivamente de los productos primarios y extremadamente dependiente de los precios del  mercado internacional. Sería excesivo, con sus carencias, pedirle a este gobierno la recuperación imprescindible del petróleo. 

¿O intentará hacer la plancha disfrutando de las temporarias y provisorias condiciones favorables? 

El gobierno debería recordar que ya han pasado cuatro años de la más grande crisis de la historia argentina. Que los índices de crecimiento no podrán tener como base comparativa el 2001, de la misma forma que Carlos Menem utilizaba como medida de comparación la hiperinflación de 1989. 

Si Néstor Kirchner tuviera alguna duda es bueno que recurra al filósofo Baruj Spinoza: “En política no se debe reír ni llorar; solo comprender”

 

30-10-2005


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